Es importante que tu bebé en el primer año de vida reciba muchos estímulos. Cuantos más reciba más facilidad tendrá para empezar a comunicase.

La estimulación conseguirá que tu hijo aprenda a hablar adecuadamente. Para ello  hablarle con frecuencia, escucharle con atención y pronunciar bien las palabras, son  algunos de los consejos que desde «Elena Anero Logopeda Clínica» os proponemos.

Es importante también la actitud y el modo en que estimulamos a nuestro bebé.

Hay dos maneras de actuar ante nuestros bebes. El llamado baby talk y la sobre-interpretación. Ambas son  fundamentales para que nuestros hijos desarrollen bien, la capacidad del lenguaje hablado y la comunicación.

 

BABY TALK

Se denomina baby talk a la forma espontánea que emplean los adultos cuando se dirigen y comunican con los bebes.

Se caracteriza por un  habla más despacio, con una voz pausada, o en otras ocasiones a elevar el tono de voz.

Somos más expresivos, utilizamos más gestos, cuidamos la pronunciación y empleamos frases más simples y cortas, y en ocasiones repetimos partes de la frase,  haciendo referencias a objetos.

Aunque se hace de manera inconsciente hace que el bebé comprenda mejor el mensaje. Ayuda a centrar su atención y facilita al bebé  la  imitación y el aprendizaje del lenguaje.

 

SOBRE-INTERPRETACION

Para que el bebé sea consciente y empiece a comunicarse intencionadamente el adulto debe  sobre-interpretar  las acciones del niño,

Cuando hablamos de sobre-interpretar las acciones del bebé nos referimos a que todas las personas que están a su alrededor  padres, hermanos, tíos…deberán  reaccionar de manera sistemática a las  interacciones del niño. Es decir las personas mas cercanas  actuaran como si realmente fueran comunicativas las actuaciones del bebé, mucho antes de que lo sean.

Estas acciones contienen un proceso educativo implícito mediante el cual el adulto manifiesta su deseo de darle al niño herramientas expresivas cada vez más elaboradas.  Además la sobre-interpretación ayuda a comenzar ese intercambio comunicativo  que poco a poco se irá haciendo más complejo y sera la base del aprendizaje del turno de palabra.

A lo largo del primer año de vida

Estas dos estrategias se deben de lleva acabo en los  primeros años de vida de nuestro bebé, para que su desarrollo comunicativo sea el normal a su edad.

Al principio el bebe utiliza su cuerpo como medio de expresión llorando, gesticulando, moviéndose. Y el adulto responde atendiendo esas demandas, tras diferentes repeticiones  causales el niño descubrirá, que determinada actitud por su parte provoca una reacción en quienes están a su alrededor. Siempre que esta reacción se mantenga y sea grata para el niño, este repetirá la acción  que provoco la interacción.

EI niño utiliza una forma de expresarse que quienes le rodean creen entender e interpretan sus actos concibiéndolos como previsibles (cuando hace eso, quiere decir esto), y responden al niño como a un interlocutor con propósitos intencionales (sobre-interpretación).

EI niño va a iniciar la comunicación sólo si siente que su mensaje es entendido. Necesita, por tanto, una base de confianza que debe proporcionarle principalmente la madre ó los interlocutores más próximos. Cuando el niño siente que sus acciones tienen respuesta (si lloro, alguien aparece) y que esta es consistente (siempre que lloro aparecen) y coherente en lo que esperaba (si sonrío, me sonríen, si lloro me acarician ó me cogen en brazos), esta seguridad favorece su relación con el medio y con los demás.

En la siguiente etapa el niño empezará a imitar al adulto a la vez que es el mismo se siente imitado por el adulto. Pensemos en cualquiera de las interacciones habituales con los bebes y como imitamos los sonidos que produce y sus gestos esperando que los repita de nuevo. Se inicia así una especie de dialogo en el que ambos interlocutores son activos.

Muy pronto, el niño comenzará  a mirar alternativamente un objeto, acontecimiento o a una tercera persona que le interesa.  Por ejemplo: madre y niño se miran, la madre mueve la cabeza mirando un objeto (peluche), el niño sigue ese movimiento y mira también el objeto (peluche), vuelve la mirada hacia la madre para confirmar, después la madre  lo coge  y se lo da.

Una vez que los niños son capaces de seguir la mirada del adulto, se recurre a gestos para llamar la atención para transmitir información al adulto.

Otro ejemplo pudiera ser: El niño ve su camión de juguete preferido que está fuera de su alcance. Llama la atención de la madre mediante gestos, golpes o emitiendo sonidos, la madre le atiende, dirige la mirada hacia el camión , mira de nuevo a la madre y espera. Si la madre le entiende, probablemente le dirá ¿quieres tu camión  … ? y se lo dará lo que le permite al niño, sentirse entendido, y por otro escuchar la palabra «camión» . Si la reacción de la madre no es la que espera, repetirá el proceso, con mayor insistencia si ha comprobado en anteriores ocasiones  le ha dado resultado.

Mis recomendaciones

Es necesario que en el primer año de vida de nuestro bebé, observemos este tipo de conductas, son  más importantes  que si nuestros bebé es capaz de decir  más o menos vocalizaciones.

Tu hijo no te hace caso cuando le señalas  un  objeto, si no se inmuta cuando ve su juguete favorito lejos de su alcance. No pierdas tiempo, aprovecharte que el cerebro de tu hijo tiene mayor plasticidad y una estimulación temprana hará que mejore su desarrollo posterior. En Elena Anero, logopeda clínica, lo valoramos para saber si su desarrollo evolutivo es  más lento, o difiere del desarrollo normal y si es necesario brindarle una estimulación temprana de calidad.

 

 

 

 

Elena Anero
Autor

Elena Anero

Logopeda especializada en Terapia orofacial y miofuncional.

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